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Los ringtones comenzaron a ganar terreno después de que los websites empezaron a ofrecer transferencias directas, libres del pago de royalties, en 1998. En la actualidad, en la mayoría de los casos, su difusión se realiza a través de mensajes SMS. Las tarjetas prepago, que incluyen la posibilidad de bajar varios ringtones a la vez, también están llegando a ser muy populares en Europa y los Estados Unidos. Desde la vista de la industria de la música, los ringtones o tonos para móviles son una mina de oro. Una vez descargados se debe abonar el respectivo derecho de royalty.
Además de la transmisión en línea del ringtone, el servicio permite que el usuario descargue una pre escucha para elegir el tono que posteriormente quiera bajar. Para esto es necesario obtener una licencia de comunicación pública y otra que incluya también el derecho de reproducción.
El mecanismo es simple, se cobra una tarifa fija por poner el archivo a disposición de los usuarios en la Web y luego se retiene un porcentaje cada vez que esa canción sea bajada. Debemos aclarar que existe una gran dificultad para controlar cada bajada de ringtones, haciendo problemático el cobro del respectivo derecho.
Especialistas en el tema vaticinan que las pérdidas por este rubro a nivel mundial, podrían costarle en breve a la industria de la música cerca de un millón de dólares al día y que los derechos de royalty por los ringtones serán casi un tercio del rédito global de la música mundial en el plazo de cuatro años.
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